SIEMPRE HAY ALGO QUE QUEREMOS COMUNICAR, PERO NO SIEMPRE NOS ATREVEMOS.

Tal vez, porque creemos que, con el don, el talento o la habilidad para la comunicación: se nace o no se nace.
Tal vez, porque ante la elocuencia y seguridad de algunas personas, guardamos silencio y nos comportamos de forma sumisa.
Tal vez, porque sentimos que nos hace falta algo más de conocimiento, experiencia o un nuevo título profesional…
Tal vez, porque tenemos muchas ideas y no sabemos por dónde empezar.
Tal vez, porque tememos expresar claramente nuestros deseos, por miedo a no ser aprobados o aceptados por los demás.
Tal vez, porque nos resulta incómodo hablar de nuestra vida personal, sentimientos y emociones.
Tal vez, porque creemos que no merecemos la atención y el tiempo de los demás…
Tal vez, porque nos sentimos intimidados ante figuras de autoridad.
Tal vez, porque nos sentimos menos que los demás.
Tal vez, porque no nos gusta participar en debates o discusiones; preferimos mediar y conciliar.
Tal vez, porque creemos que no pertenecemos a determinada cultura o nivel socioeconómico.
Tal vez, porque no nos sentimos cómodos expresándonos en otro idioma.
Tal vez, porque no tenemos conocimiento del tema o simplemente, no nos interesa o no nos apasiona, pero aún así, sentimos la presión de tener que opinar.
Tal vez, porque estamos perdidos y nos da pena preguntar. Creemos que nuestras inquietudes son obvias y al enunciarlas, seríamos señalados como ignorantes.
Tal vez, porque necesitamos sentirnos en un entorno seguro y ante personas confiables, para poder hablar.

MUCHOS DE ESOS “TAL VEZ”, ME LIMITARON A NIVEL PROFESIONAL Y AFECTARON MIS RELACIONES, DURANTE AÑOS.

Se me estaba yendo la vida…
Acumulando y reprimiendo lo que quería decir.
Sufriendo, resistiéndome y aguantando.
Sintiendo miedo, estrés, ansiedad, confusión e inseguridad.
Un día, dejé mi empleo como Ingeniera en Sistemas.
Pensaba que, si hallaba una profesión que me apasionara más, todos mis retos desaparecerían.
Pero no fue así.
¡Me sentí perdida!
Empecé a buscar respuestas afuera.
Compraba compulsivamente libros de autoayuda, crecimiento personal y comunicación.
Asistía a cursos y seminarios, creyendo que esta vez mi dolor sería aliviado.
Viajé a España y me especialicé en Oratoria y esto tampoco funcionó.
Mi vida era un completo caos. Ya no sólo tenía retos en la comunicación, sino también, a nivel económico y existencial.

TODA ESTA EXPERIENCIA ME PREPARÓ, PARA SERVIR CON AMOR Y PASIÓN

Por eso, he creado la Academia Colombiana de Oratoria;
un espacio confiable y seguro,
para personas sensibles y comprometidas, como tú.
Para que te des la oportunidad de:
conocerte y reconocerte,
conectar con tu esencia,
recuperar tu poder personal y
expresar tus ideas de forma auténtica, confiada, suave, fluida y segura;
siendo fiel a ti mismo, a tus valores y a tu unicidad.

Experiencia

Testimonios

Yeiny es un ejemplo a seguir. Valiente y luchadora. Con su fortaleza y su gran historia personal motiva, ayuda e inspira a muchas personas. Es experta en Oratoria, cuando se dirige al público consigue atraparlo y engancharlo. Espero poder compartir conferencia con ella en España o Sudamérica, será un placer.

Pedro Martínez

Pedro Martínez

Escritor, coach y conferenciante

La Academia Colombiana de Oratoria no sólo me deja aprendizajes teórico-prácticos, sino que me permitió recibir y entregar retroalimentación basada en el profesionalismo y respeto que caracterizó a los participantes, quienes con diversas experiencias y formaciones hicieron de este espacio una maravillosa experiencia. El curso además de cumplir con lo que propone, tiene como valor agregado una excelente entrenadora que hace entrega de su conocimiento de manera completa y profesional, siendo la esfera humana la que primó dentro del espacio de aprendizaje.

Katherine Vallejo

Katherine Vallejo

Psicóloga